Aprender a Pensar

Repensar la Educación

David Burchkartd (hosting)

Buenos Aires

Lo simple

Lo simple, se ve simple desde arriba, imagine la pelea de dos niños por unas figuritas de papel, para ellos es el todo en ese momento, usted se acerca y le regala diez paquetes de figuritas a cada uno, pidiéndoles que no se pelean más y que ahí tienen para seguir jugando, es simple, pero para ellos no lo era, usted lo ve simple como adulto, ellos como niños era causa de riña. Era simple, usted lo vio. Y pienso, ¿cuántas cosas para nosotros es cuestión de riña? Cuando realmente es tan simple. ¿Me acompaña por un momento a ser mucho mas adulto de lo que somos?, ¿me acompaña a crecer unos cuantos metros más de lo que somos?, ¿jugamos a que parte nuestra se queda como está, y que otra parte nuestra madura? Madura bastante más, y miramos desde arriba, sonreímos, y nos vemos como niños envueltos en una angustiosa situación. Situación simple de salir, solo que esos niños no lograr ver. Porque ven como niños. Por que ven desde su poca y casi nada madurez. Ven desde allí abajo.
En este juego usted subió conmigo unos minutos y los vimos como adultos.
Nos sonreímos, y esperamos que maduren, que aprendan, sabiendo que todo pasa y que nada es tan grave.

Las cosas de los niños son simples de solucionar. Y los que tienen unos cuantos años más dicen: pero las cosas de los adultos no son fáciles. ¿Adultos? ¿Quién dijo eso? ¿Quien dijo adultos? Solo porque tengamos unos años más no nos pone en esa categoría de adultos maduros y sabios.

¿Quién dijo que estamos en edad de sabios? Ay ay ay!! Por favor!! ¿Quién le dijo a usted que las cosas son así como usted las ve? Seguramente que el mismo que le dijo al niño que debía de pelear por una figurita con su más intimo amigo.
Cuantas veces peleamos con quien mas queremos, con quien amamos, peleamos con personas que no conocemos, que no conocemos realmente ni el porque hicieron lo que hicieron, pero a nosotros nos fastidió.
Y con algún derecho que alguien quizá nos dio, le gritamos y lo insultamos.

Ahora le hablo al adulto sabio que mira desde arriba. ¿A usted le parece? Quizá sean cosas simples, simples pero que por alguna misteriosa razón nos hacen dar ganas de inundarnos en emociones angustiosas y limitantes para nuestro andar, por alguna razón preferimos ahogarnos en esos estados. Alguien nos hizo creer que llorando se mama. Alguien nos mal acostumbro a que lamentándose se recibe cariño. Alguien nos dijo que gritando somos escuchados, que pidiendo limosnas se nos daría. Etc. Esas cosas se aprenden en la etapa infantil y se quedan pegadas hasta etapas de mas infantilidad. Solo se van cuando se madura.
Cuando maduramos es solo ahí cuando aprendemos que no se hacen ciertas cosas para obtener esas otras cosas. En la madurez aprendemos que se obtiene manzanas sembrando manzanas, o pidiendo una manzana o comprando una manzana. Y no llorando para que alguien me de una manzana. Solo el adulto comprende eso.
Y cuando de adulto pasa a trascender a la unidad con dios, entiende que ni siquiera necesita de esa manzana.



escrito el 24 de noviembre de 2011 por en General


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